DIOS PADRE EN UN MUNDO SIN PADRES - El Carisma de Schoenstatt - Sesión 12

Hoy enfrentamos el gran desafío de transmitir una fe viva al hombre actual. La gran pregunta que se plantea es que esa semilla a menudo cae en una tierra árida, sobre piedras o donde los brotes son ahogados con la zarza. El fundador de Schoenstatt muestra en la teoría y en la práctica la necesidad de procurar sanas vivencias de paternidad para que la Buena Nueva arraigue en el corazón del hombre actual y la semilla sembrada produzca abundante fruto.

| P. Rafael Fernández P. Rafael Fernández
Comentarios
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10/11/2018 - 11:28:16  
La filialidad al Padre eterno, bueno y providente, la aprendemos de María y de su Hijo quienes, contra viento y marea, confiaron ilimitadamente en Él... de la misma forma Jesús, siendo Dios, confió ilimitadamente en su Madre humana, quien dijo sí libremente, por amor y para siempre, al plan divino; haciéndose hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu Santo. "El Padre tiene en sus manos el timón, aunque ruta y destino me son desconocidos", decía nuestro padre y fundador, imitando a Cristo y su Madre. Y así llegó a reflejar, como un niño, la paternidad del buen Dios a la Iglesia, en especial a quienes sellamos con María una Alianza de Amor en el Santuario de Schoenstatt, en cuyo centro está el tabernáculo y Cristo, cuyo alimento es hacer la voluntad de su Padre, se hace para nosotros alimento de salvación. "¡Todo para Schoenstatt, Schoenstatt para la Iglesia, la Iglesia para la Trinidad!!"aparece grabado, de puño y letra del padre Kentenich, en el librito Hacia el Padre.

Maria Isabel Herreros Herrera
Viña del Mar, Chile
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